Lo que no se ve en la nutrición de Producción
Una mirada sobre quienes están al frente de un Servicio de Alimentación institucional
Si alguna vez viste a una nutricionista de producción con cara seria, cansada… o incluso un poco irritable, es fácil sacar conclusiones rápidas.
“Está de mal humor.”
“No tiene paciencia.”
“Es demasiado exigente.”
Pero la realidad suele ser bastante más compleja.
Porque lo que vemos… es solo el final de una cadena que empezó mucho antes.
Ese día probablemente arrancó temprano con faltantes de mercadería, equipos que no funcionan, cambios de último momento que obligan a rearmar todo sobre la marcha.
En la recorrida, tuvo que cubrir ausencias, responder reclamos, ajustar producciones y tomar decisiones en tiempo real.
Todo eso, antes de que salga el primer servicio.
Y aun así, tiene que seguir: sostener al equipo, organizar, priorizar, decidir… y lograr que la comida llegue en condiciones a los comensales.
Lo visible (y todo lo que queda afuera de la escena)
Desde afuera, es fácil simplificar.
Se ve que el menú cambió.
Pero no se ve que el proveedor no cumplió.
Se ve desorganización.
Pero no siempre se conoce el contexto en el que se está trabajando.
Se ve falta de control.
Cuando en realidad muchas veces hay estructuras difíciles de sostener y equipos que necesitan mucho más que supervisión técnica.
También se ve a alguien “encima de todo”.
Pero si no lo estuviera… muchas cosas directamente no funcionarían.
Porque gestionar un servicio de alimentación no es solo nutrición.
Es logística.
Es liderazgo.
Es tomar decisiones todo el tiempo.
Es adaptarse a variables que cambian constantemente.
Y en el medio de todo eso, hay una profesional que sostiene la operación… muchas veces en silencio.
Una invitación a mirar distinto
No tenemos que justificar todo.
Pero sí tratar de entender mejor.
Porque cuando aparece el contexto, cambian las preguntas.
Y en lugar de juzgar rápido, aparece algo mucho más valioso: la posibilidad de comprender, de acompañar… y de construir desde otro lugar.
A veces, algo tan simple como un
“¿cómo viene tu día?”
puede hacer más de lo que parece.
En entornos donde todo es urgente y la exigencia es constante, esos gestos también son parte de una buena gestión.
Trabajo estos temas porque los viví.
Porque sé que estar al frente de un servicio de alimentación no es solo hacer que funcione…
es sostener un montón de variables que no siempre se ven.
Si te sentiste identificado/a, compartilo con alguien del equipo o con una colega que esté en la misma.
Nos seguimos leyendo 💬
Naty Vázquez
